El magistrado acepta la petición del expresidente catalán de dar más tiempo para preparar su defensa
El proceso abierto en Bélgica contra Carles Puigdemont se anticipaba largo y farragoso. Plagado de recursos y apelaciones de ida y vuelta. Este martes se ha escenificado en Bruselas el primer capítulo de ese intercambio de golpes con una comparecencia a puerta cerrada en el mastodóntico Palacio de Justicia. Y el primer cara a cara ha quedado en tablas: la fiscalía belga ha asumido los argumentos del Tribunal Supremo español y ha reclamado la entrega del expresidente catalán por sedición y malversación. Y el juez belga ha accedido a la petición de la defensa de Puigdemont de aplazar la vista hasta el próximo 16 de diciembre para que cuenten con más tiempo para prepararse.
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